viernes, 12 de octubre de 2007
martes, 11 de septiembre de 2007
Adiós

Este es el fin de mi alivio.
Este es mi luto mojado,
es mi condena infinita.
Es el final de los días.
Es la muerte repetida.
Es escarcha en los zapatos.
Es, de ahora y para siempre,
temblar de frío.
Es el infierno a mi lado
a cada paso que escribo,
por cada nota que digo.
Es la tormenta, los gritos.
Es por favor de rodillas,
y mi paz, en la otra orilla.
Voy a olvidarme que existo,
voy a encontrar el motivo,
de durar lo que un suspiro.
jueves, 2 de agosto de 2007
...
No les ha pasado nunca, escribir sin mirar el papel, solamente las teclas una por una? Sin saber muy bien qué dice, qué va a decir, cuando levantemos la cabeza?
Así a veces es, cómo llevo los días.
lunes, 30 de julio de 2007
Me
Me reconozco sin límites.
No sé hasta dónde llegar.
Siento que me voy a estrellar,
antes de aprender a volar.
jueves, 12 de julio de 2007
Te conozco
Yo te conozco de antes.
De antes de conocerte.
Te tengo en la memoria,
hace miles de años.
Nunca supe tu nombre,
te recuerdo de siempre.
Unas cejas furiosas,
protegían tus ojos.
Me atraía la intriga,
que encerraba esa cara.
Fugaz desconocida,
que cruzaba a mi paso.
Una cara apacible,
que miraba a lo lejos.
Serena, iluminada,
como si nadie, nada,
lo estuviese corriendo.
Y supe que eras vos,
desde el primer momento.
miércoles, 11 de julio de 2007
Tengo los tacos embarrados de seguirte

Tengo los tacos embarrados de seguirte.
No me importó lo que hacías,
qué buscas, o lo que fuiste.
Tengo los tacos,
embarrados de seguirte.
terminamos sin hablar.
Yo un día dejé de creerte,
y vos no me convenciste más.
No encuentro tu rastro hace meses.
No siento a lo lejos tu aroma.
Y ya no sé ni qué esperar.
Ya no recuerdo tu andar,
me cuesta horrores los pasos.
Y vos, tan adelante vas.
Tengo los tacos,
embarrados de seguirte.
Pero, me voy a revirar,
y antes de que te des vuelta,
no voy a seguirte más.
miércoles, 4 de julio de 2007
Fibra de piel
Enmudecer para mí sería catástrofe, sería condena al infinito, y desear la muerte. Prohibirme las palabras sería mucho peor que morir. No jugar y catarsis, y así las teclas que sigan solas. Necesito seguir sin conocer el desenlace. No sé a dónde voy con las palabras.
Aunque siento que ellas me manejan a mí, me pronuncian y me llevan sin consultarme, me siento transportada, conducida hacia dónde. En un remolino de palabras sin sentido que lastiman o desprecian y no pasan desapercibidas. Y al fin de cuentas, quién soy?
Soy sólo esto, un ovillo de palabras mal aprendidas? O soy un poco más que no se anima a espiarse por el miedo a verse para adentro? El espejo me desnuda.
Es mejor así, seguir en las sombras, que esconden las heridas. Imborrables. Pero está bien, porque sino, para qué servirían las heridas, si fueran cicatrizables.
Aunque últimamente... en cada una de ellas me brota un líquido verde. Al menos renace, al menos no está podrido, para tirar. Ni maduro, para comer. Antes fue rojo, carmín, como debe ser, después negro y ahora de nuevo verde. Será que estoy renaciendo? Es clorofila que sale de mis venas? Es fibra de piel?
sábado, 23 de junio de 2007
Alacranes
Hay algo que no puedo descifrar.
Y sin embargo es mío, es propio, es necesario.
Con toda su naturaleza de alacrán.
Algo que ni ellos pueden gobernar.
Me entrego al movimiento de los alacranes.
Soy yo quien hago desaparecer.
Mi nombre me ha condenado a lo opuesto,
pero como soy fanática,
la desesperanza es desesperación,
desesperacionismo.
domingo, 10 de junio de 2007
Fan
sábado, 12 de mayo de 2007
Pequeños placeres

sábado, 7 de abril de 2007
Betty

lunes, 2 de abril de 2007
La indecisión

Ahí fuera está feo, nublado, con viento, a punto de caer algo del cielo, o agua o sapos. Aunque el sol hizo fuerzas durante el mediodía por asomarse un poco. En breve: espantoso.
domingo, 21 de enero de 2007
Si tuviera dos almas
si tuviera dos vidas.
Si tal vez, el destino
me aguardara dos veces.
Si tuviera dos cuerpos, dos credos,
dos mundos paralelos.
Si mi suerte tuviera, aunque sea, dos tiros,
pasaría contigo una vida,
más allá de brújula y tiempo.
martes, 10 de octubre de 2006
Entrega
que me haces recorrer
para encontrarte,
amor errante.
Riesgo y miedo que deliro
y me enfermo de suspiros,
sólo para poder besarte,
amor sangrante.
Para poder protegerte,
y curarte las heridas,
no fui yo pero las salvo.
A cambio de que me guardes
amor salvaje.
viernes, 18 de agosto de 2006
Ausencia

La verdad se desintegra
en el aire del delirio.
Laberinto retorcido,
en el fondo del olvido.
Y en la mitad de la noche,
el terror de estar viva sin sentido.
Sin piedad desfigurame,
Es lo mismo, es igual,
desconozco mi forma real
cuando no estás.
Y cuando llegas,
es como una bendición,
es una gracia suprema
de algún dios encantador,
que adivina mi esperanza
de encontrar en tu mirada
las palabras que me faltan.
martes, 30 de mayo de 2006
El viaje

*
Me dispuse a emprender
un nuevo viaje.
El primero, más largo y hacia dónde.
Pero al ir al destierro, en mi camino
borré las huellas, las señales
y quemé todos los mapas
del regreso.
**
Fui torbellino, desalojo.
Fui demolición, derribo.
Implosión infinita
hacia mí misma.
Liquidé a bajo precio,
lo poco que tenía.
Fui hija del sol
y después de las tinieblas.
Ya solamente espero,
que este alud arrasador
del tiempo,
no me lleve consigo
entre sus muertos.
lunes, 13 de marzo de 2006
Aliento
antes que el viento y la lluvia
borren para siempre
sus ojos de mi alma.
Antes que todo sea ruin,
antes que bajen las sombras
que todo lo innombran.
Antes, mucho antes que
nada se apiade de mí,
voy a posarme en su boca,
y sentir que sí me toca,
esta vez, amar así.
Voy a encantar la pasión,
hechizar el corazón,
y hasta detener el tiempo,
en el preciso momento
en que lo conocí.
Quiero que seque mis lágrimas
con las yemas de sus dedos.
Me alimente de deseo
y respire desde mí.
Quiero que nunca haya fin,
inundándome de usted.
Quiero beberlo y comerlo
y dedicarle mi cuerpo
como un territorio nuevo.
Invitarlo a recorrerlo
y a que se quede a vivir.
Antes que sea muy tarde,
que se conviertan en barro
mis venas llenas de sangre,
voy a minar esta tierra
y esperarlo al otro lado.
Y cuando ya nada quede,
ni la sombra del intento
ni el recuerdo de lo que siento,
le ruego a la misma muerte
poder vivir en su aliento.
Escarcha
apagara el incendio
de bosques y prados.
Si por no quererlo,
brotara agua clara
de piedras volcánicas.
Si para el fin
de los males del mundo,
con no extrañarlo alcanzara.
Si la música y risa existieran
solamente si dejo de amarlo.
Si para que amanezca,
debiera olvidarlo.
Entonces prefiero la guerra,
la tortura, el horror, el tormento.
Entonces prefiero el espanto,
el dolor, el silencio, la escarcha.
Entonces elijo lo oscuro,
la lluvia, los gritos y el llanto.
La rima
los males y el dolor.
Intentar resucitar
aquella sensación
que inhibe todo error,
es probar diferenciar
los amores, del amor.
Y rogar salir ileso
al final de ese suceso.
Imposible realizar,
a esta altura,
tal proeza.
Porque
me largo a llorar
hasta cuando
me besa.
Improbable,
ingobernable
es la ley de la razón.
Sólo fija la intención,
y después
manda el amor.
Y uno se juega en suerte
sobrevivir o la muerte,
y es que me largo a llorar
si usted me mira fuerte.
Y después la indiferencia,
la soledad, la amargura
de sentir que su mirada,
no me sigue a tanta altura.
Olvidarme quiero urgente
estos delirios de muerte.
Exijo resurrección
con forma de otra ilusión,
que se lleve a cabalgar
estas ganas de llorar.
Pido que llegue sin ver,
en puntas de pies y manos,
con esfuerzos sobrehumanos
para no retroceder.
Y encontrarlo de repente,
sin darme cuenta que puedo
volver a sentir de nuevo,
esas caricias de fuego
que escarchaban lentamente,
de arriba abajo mi piel.
lunes, 14 de noviembre de 2005
Soledades
Un televisor encendido. Un libro. Un vaso de vino servido para alguien. Un cigarrillo quemándose. Un buen disco tal vez y un teléfono sonando que nadie atenderá. La ciudad también se habita por almas solitarias, son las once de la noche y acaban de llegar a sus hogares después de un día agitado. Entrar, ducharse, volver a salir, no es llegar. Llegar es darse cuenta que se está solo, es tarde y una cena fría y rápida lo está esperando. El día termina dando paso al que sigue.
La soledad tiene muchas maneras de manifestarse. Hay soledades continuas, que duran en el tiempo, hay otras momentáneas, que llevan lo que tarda quien se espera. Hay soledades amontondas que no se ven ni se encuentran y sin embargo están cerca. Hay soledades que se salvan en una conversación imprevista. Y hay otras infranqueables, imposibles, intocables.
Alguien recuesta su cabeza en el borde de su bañera con el agua a punto y cierra los ojos con una sonrisa de satisfacción. En otro lugar, alguien lee el diario que saldrá mañana y espera en una terminal de ómnibus. Uno más se sienta en la oscuridad al lado de un desconocido dispuesto a ver una película que ya vio. Alguno, se ahoga en alcohol en un bar de mala muerte. Y otros toman automóviles a ninguna parte, a la deriva, recorriendo las calles; espectadores de luces y risas ajenas.
Para el solitario conductor que tiene que terminar su turno, aventuras desopilantes pueden esconderse detrás de esos viajes interminables por una ciudad conocida como la palma de la mano. Donde aparentes itinerarios inofensivos, de viajeros serios con problemas importantes, esconden otras historias. A veces una mala noche puede transformarse en una gran anécdota. Mujeres despechadas que lo impelan a arremeter a toda velocidad detrás de un auto o en cambio lentamente pasearse, observando en malicioso espionaje.

